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Atrapando imágenes

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Esto no debería ser un blog de actualidad. Sobre todo si tenemos en cuenta que la última entrada ha implicado navegar entre viejos ejemplares de El Imparcial, El Nuevo Siglo y demás cabeceras olvidadas. Pero al ojear la prensa esta tarde me he enterado del fallecimiento a los 91 años de Chris Marker. Esto no es un blog de cine (escupir sobre vuestras películas es lo que hace semanalmente Boyero, con la diferencia de que a él le pagan, pero nosotros tenemos criterio), así que intentaré que el homenaje  vaya hacia el lado literario.

Hace un año el azar (no cabe otra interpretación posible, puesto que no he vuelto a ver fisicamente un ejemplar) puso en mis manos un librillo en francés, con una apariencia similar a las viejas ediciones de Julio Verne (no sé si a las francesas, pero el color rojo de la encuadernación y la tipografía se parecían a las vetustas ediciones, valgame la redundancia, de Editors que se podían encontrar en El Corte Inglés hace como 25 años, y que constituyen la piedra angular de mi educación como lector). La atención aumenta al leer una sola frase en la contraportada, la misma frase que supongo que estará repitiendo la parroquia cinéfila: “Ceci est l’histoire d’un homme marque par una image de infance” . Un rápido vistazo al contenido me convenció de que estaba ante una biografía ilustrada de Marker,  posiblemente la única biografía posible.

El libro se titula L’attrappeur d’images y es un obra de un dibujante francés, Alexandre Kha, del cual a veces sospecho que es otro avatar más de Marker. El protagonista del libro sí lo es; curioso destino ser avatar de un avatar de alguien que posiblemente no reconocía a la persona que aparecía en su pasaporte. En todo caso, el propio Kha explica buena parte de sus intenciones en su blog, donde además puede leerse la obra completa. Y si alguién quiere más Lowkat-Marker, una auténtica historia fabulada por Kha con la colaboración de un montón de viejas ilustraciones de Verne. Esa historieta contiene más verdad sobre el fallecido que todas las necrológicas que puedan leer.

Porque, incluso entre los documentalistas, la línea entre realidad y verdad es difusa. Y eso muchos lo aprendimos tras ver Sin Sol. Y porque anoche tuve un sueño premonitorio: soñé que tenía cataratas, y estaba obligado a sufrir una compleja cirujía ocular. Y sólo esta tarde comprendí por qué, a partir de ayer, toda visión, empezando por la mía, será defectuosa.

Y solo queda fundir a negro: