Minientrada

Ocurrió en Villa Palagonia. Meses antes de aquello yo había capturado de Internet, no me acuerdo de dónde ni hay inscripción ni registro alguno que documente tal hallazgo, una imagen fascinante (mi abuso de esta palabra se merece que un día analice el término tal como lo hizo Pascal Quignard en El sexo y el espanto) en color (pero de cuando no había demasiada costumbre de la fotografía en color y todo es extrañamente irreal), en donde una señora, con flamantes zapatos rojos, posa de perfil sentada en un banco de piedra que podría estar  en el jardín de un palacio decadente. Inmediatamente imaginé que podría ser Roma.
Esa imagen quedó macerando en mi imaginario durante todo ese tiempo.

Image

Entonces un día, visitando Villa Palagonia, que Vian El Lobo me recordó que no olvidara, lo vi: reconocí ese banco. Todo era hipótesis, no puede ser, pensé al principio. Qué vértigo.

Este descubrimiento abrió una puerta en mi imaginación y empecé a ahondar en esa intuición que consiste en que todo lo que sucede en una vida, todos los eventos desordenados, se responden entre sí, que las causas se mezclan con las consecuencias y que todo está dispuesto para la confluencia de una serie de estímulos que fundan tu imaginario. Y que de alguna manera la realidad se manifiesta (perdónenme Mandelbrot y la comunidad científica) muchas veces como un fractal, un mundo que reproduce en sí mismo su imagen más pequeña, a varias escalas.
Estos días le he estado dando vueltas. Si es posible hacer algo semejante a lo que han hecho con el retrato de Emily Dickinson, entonces quisiera comparar la imagen que atrapé aleatoriamente hace tiempo con una imagen actual con el fin de llegar a alguna conclusión -o a ninguna-. La perspectiva no es del todo la misma pero se distingue bien el banco en esta toma.

Image

Empezando por lo más obvio: el banco de la primera imagen tiene tres patas. El segundo no. Pero las patas son frágiles, pudo haberse roto una en 40 ó 50 años.

Miremos el resto de detalles: a la derecha del banco, baja de la escalera una línea blanca. Coincide en ambas fotos el punto de intersección de la columna con la parte superior del banco.
Miremos también la base de la escalera: la alineación de los balaústres es idéntica en ambas imágenes y lo mismo puede decirse de las manchas negras en el mármol. Todas coinciden.
Observemos que en la primera foto se adivina un arco, escondido tras la escalera, en la segunda, se confirma ese arco que, por la perspectiva de la imagen se ve completo.
De todo lo anterior puedo deducir que la fotografía de la mujer de los zapatos rojos fue tomada en Villa Palagonia.
Resuena en

Viejas imágenes de Palagonia…

Image

Image

Arqueología de un banco en Villa Palagonia

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s